Posted by: Carlos Collazo | July 27, 2009

El veinticinco de julio y la conmemoración del Estado Libre Asociado de Puerto Rico

Esta fecha es una de suma importancia para la vida política de nuestro pueblo como colectivo.  Fue el 25 de julio de 1898 el desembarco de las tropas americanas en las playas de Guánica  y el comienzo del inminente cambio de soberanía sobre Puerto Rico. Los españoles cedieron dicha soberanía ante el implacable poder militar, económico y político de la joven potencia americana. Fue solo cuestión de tiempo ver el cambio de mando y de políticas que gobernarían los destinos del millón de isleños que vivían en el Puerto Rico de aquel entonces.

Puerto Rico entró a la Unión como un territorio, que debía ser destinado a la total admisión como un Estado, según algunos y mantenido como posesión por tiempo indefinido por la nueva metrópolis según otros. En medio de este tira y jala político, Puerto Rico fue declarado por la Corte Suprema de los EEUU un territorio no-incorporado sujeto a los poderes plenarios del Congreso de la Unión. Con el pasar del tiempo Puerto Rico fue gobernado por funcionarios nombrados por el ejecutivo federal y por dos Leyes orgánicas que dejaban mucho que desear, viniendo del gran país donde la democracia y la libertad eran la orden del día.

Luego de 54 años de falta de gobierno propio en Puerto Rico, se le reconoció a la colonia un nuevo orden jurídico. Mediante mandato de una ley federal se autorizó a la Isla a redactar su propia constitución. Dicha constitución le dio a Puerto Rico una especie de gobierno interno muy parecido al de los estados, con los poderes para gobernar los asuntos internos del mismo y que no les competían a las autoridades federales.

El liderato político de aquel entonces, encabezado por el primer Gobernador Electo por los puertorriqueños, Don Luis Muñoz Marín; dijeron a toda voz que Puerto Rico había logrado la plenitud de gobierno propio con una fórmula de status que tenía lo mejor de dos mundos, que ni era Estado pero tampoco Independencia. El llamado Estado Libre Asociado era un pacto entre el pueblo de Puerto Rico y el Congreso de los Estados Unidos de América, también era indisoluble sino había consentimiento mutuo entre las partes, que más aún era permanente siempre que no pasara lo primero.

Y esta sigue siendo, con algunas modificaciones claro está, la misma filosofía tradicionalista de la gran mayoría de la base del Partido Popular Democrático hasta nuestros días. Recuerdo como si hubiera sido ayer a mi maestra de estudios sociales de séptimo grado. Ella era popular y le gustaba mucho hablar de política con éste su pupilo en aquel entonces. Me decía que en Puerto Rico existía un pacto bilateral entre nosotros y los Estados Unidos. Y que ese pacto era el Estado Libre Asociado que disfrutamos (o sufrimos dependen con el cristal con que se mire) hoy día. El mismo proveía para la defensa, ciudadanía, moneda y mercado común entre ambas partes. Ese era el gran discurso de mi querida maestra, y lo es aún de muchos populares.

Ahora bien, aquí el problema no son las personas que repiten como papagayo esta falsedad, porque creo que mi maestra no me mintió adrede, sino los políticos sin vergüenzas y demagogos que adoctrinan al pueblo, de la forma y manera que más le convenga a sus propios intereses, este es el gran problema.

Pero antes de seguir vamos a aclarar estos mitos, primero que nada no existe ningún pacto bilateral entre nuestra gran Nación Americana y el pueblo de Puerto Rico. No lo hay. Puerto Rico nunca ha tenido personalidad jurídica como Estado, según lo define el derecho internacional, para pactar con nadie. Es como si un menor de edad (según nuestras leyes) pactase mediante contrato con otro individuo que sí sea mayor de edad, el segundo tiene personalidad jurídica el primero no, por tanto y cuanto dicho contrato es nulo, porque no hay capacidad jurídica para pactar.

En cuanto a la defensa común hay que ser claros que los puertorriqueños ya servían en las fuerzas armadas de la Unión muchísimo antes de la proclamación del ELA. Referente a la ciudadanía común, la misma ya había sido extendida a todos los isleños desde el 1917 con la aprobación de la Ley Jones, mucho antes de la proclamación del ELA. Y peor aún, cuando nos hablan de la moneda y el mercado común, el mismo ya existía en Puerto Rico desde el 1900 con la implementación de la Ley Foraker.

Incluso ya el Gobernador de la Isla para 1948, según legislación federal, era electo por los boricuas, cuatro años antes del ELA. Y podemos ir más lejos, hoy escuche al actual Presidente del PPD por la radio, y decía que su contestación a la pregunta de que era el ELA, era muy simple. Que la gente saliera afuera y viera como estamos ahora y que compararan el antes y después del ELA. Y habló del programa de industrialización del PPD en los cuarenta y sus beneficios, etc. Lo que no dijo Ferrer fue que mucho antes del ELA que fue en el 1952, ya en Puerto Rico había un gran movimiento ascendente en la economía y en el combate de la pobreza, con los programas federales del Presidente Roosevelt, el New Deal, que comenzaron luego de la Gran Depresión de 1929.

Pero aquí si hay una gran verdad que los populares no niegan, y excusan con la teoría de “lo mejor de dos mundos”. Y es la falta monstruosa a los derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos americanos residentes de la Isla, o sea cero representación congresional, ni senatorial y peor aún no voto presidencial. ¡Ah! Pero eso esta bien, porque como no pagamos impuestos federales no hay necesidad del voto, dando y dando dirían por ahí, o mejor dicho lo mejor de dos mundos. Es inaceptable que esta gente venda su derecho más sagrado como individuo que es el voto, por no pagar contribuciones federales y por “proteger nuestra identidad”. Esto es el precio a pagar por vivir en la colonia popular.

Entonces, que paso en 1952, que realmente sucedió. Pues bien la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, fue un paso más hacia la Estadidad, porque todo Estado antes de pedir la admisión al Congreso debe de estar organizado, con una constitución y un gobierno estatal que el pueblo de dicha localidad pueda sustentar. El Estado Libre Asociado nunca ha sido un status diferente al que ya era antes de su proclamación, es y sigue siendo un territorio no incorporado, sujeto a los poderes plenarios del Congreso, y ellos por virtud de legislación nos han concedido escribir y aprobar una constitución que puede ser revocada en el peor de los casos por el mismo Congreso, lo que no sucedería siendo Puerto Rico un Estado.

Celebremos entonces en este día nuestra constitución estatal, porque con ella dimos un paso más, en este largo camino por la igualdad política de nuestro pueblo como colectivo. Y que alcancemos más temprano que tarde a dar el siguiente paso hacia adelante, por el futuro de nuestros descendientes, por el futuro de Puerto Rico, caminemos, dirijámonos  hacia la Estadidad.

El autor, Carlos Collazo, es Secretario del Capítulo UPR-Río Piedras del Puerto Rico Statehood Students Association, Inc.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: